lunes, diciembre 01, 2008

NUESTRA FELICIDAD

Quizás no importa tanto que vivamos cien años, lo que verdaderante importa quizás no podamos verlo con nuestros ojos.

Quizás bastase para dar sentido a la vida descubrirse regocijado por aquel rayo de luz que se coló entre las ramas del arbol ó entre la sonrisa de un extraño que cruzaba la calle.

Quizas baste con dirigir la mirada hacia el cielo y entender que ése no es el límite, y comprender que el mundo es redondo, ni plano, y que tiene más colores de los que podemos ver.

Que tus manos y mis manos son las manos de todos, que en realidad somos mucho más grandes de lo que jamás soñaremos.

Lo más difícil es asumir la responsabilidad de nuestra felicidad en nuestras propias manos.

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