Cada día, en vez de subir desciendo
cada noche, en vez de dormir, sueño
y ese sueño al que llamo no dormir
es el de la vida que me quiere atenta
y si es posible sonriente a todas horas.
Esa vida no soporta imperfecciones.
Qué incoherencia es la vida, "Imperfección"
¿O seré yo la incoherente?
La vida me pica, me exprime, me prueba, me arrastra,
me agita, me exige y con cada pulsión me sacude,
despierto y camino, a veces arrastrándome,
otras de cabeza y con las manos de otro.
Esa vida que me lleva hacia abajo cuando quiere,
no me da explicaciones, ni siquiera excusas,
y mientras caigo no llego a preguntar por qué,
simplemente porque no se qué preguntar,
me quedo silente y al final de los finales, entiendo.
Entiendo la caída, entiendo el dolor,
entiendo mis miedos, entiendo el silencio.
Y luego, nuevamente arriba para tomar aire
y volver a caer más abajo,
para otro dia recuperarme.
Sí, lo entiendo todo, porque la vida me deja hacerlo
y no por mérito propio.
Entonces el miedo se va, de mis manos nacen arneses
y comienzo a escalar hasta tu refugio,
sé que ahí estaré segura porque en ese lugar
hay agua suficiente para hidratarme,
lavar mis ropas polvorientas y mirarme en el reflejo
para notar lo que he crecido, aunque haya caído tantas veces.