Eres mi rayo de sol, de luna, mi cielo y mi estrella.
Un regalo del destino que te ha puesto frente a mi.
Un querer y poder.
Una sonrisa en mi rostro,
Un palpitar del lado izquierdo.
Un palpitar no. ¡Muchos, muchísimos!
Una ilusión, una realidad y un sentir
de tantas y tantas cosas.
¡Qué lindo que estés en mi camino!
lunes, junio 18, 2007
viernes, junio 15, 2007
SOLO QUEDAN...
Estoy aquí pero no he vuelto, sigo durmiendo sobre mi jardín abandonado. Ayer abrí los ojos, se me ocurrió mirar hacia los lados y me di cuenta que en todo este tiempo ha crecido un montón de maleza que ya no me deja casi ni ver el cielo.
Y me pareció ver a una libélula estrellarse contra el falso cristal del cielo. Pero, claro, los animales no entienden de cristales ni de espejos. Chocaba una y otra vez y no cesaba en su intento de traspasar esa barrera invisible que le impedía ir hacia otro lugar.
Yo hace tiempo que dejé de intentar romper el cristal. Lo siento, ya no soy la que era antes. Soy sólo un recuerdo de lo que ahora se ensucia cada día un poco más, de ese jardín al que no para de crecerle hierba.
Me despertó un ruido como el de alguien que no quiere hacer ruido. El silencio también tiene sus propias palabras. Y el mío, a veces, no calla. Él a veces entiende mi silencio; otras veces le desquicia. Antes del llanto hay un suspiro. Antes de la indiferencia hay un encogimiento de hombros.
Mi silencio me grita ahora que corra, no importa a dónde. Me empuja el silencio a ocultar las lágrimas, me pide que no hable, que no deje hablar, que no escuche. Su silencio me grita a veces. Es su silencio el que no me deja dormir. Su silencio escapa por sus ojos y me entra por el pecho. Y, al final, entre su silencio y el mío sólo quedan palabras...
Y me pareció ver a una libélula estrellarse contra el falso cristal del cielo. Pero, claro, los animales no entienden de cristales ni de espejos. Chocaba una y otra vez y no cesaba en su intento de traspasar esa barrera invisible que le impedía ir hacia otro lugar.
Yo hace tiempo que dejé de intentar romper el cristal. Lo siento, ya no soy la que era antes. Soy sólo un recuerdo de lo que ahora se ensucia cada día un poco más, de ese jardín al que no para de crecerle hierba.
Me despertó un ruido como el de alguien que no quiere hacer ruido. El silencio también tiene sus propias palabras. Y el mío, a veces, no calla. Él a veces entiende mi silencio; otras veces le desquicia. Antes del llanto hay un suspiro. Antes de la indiferencia hay un encogimiento de hombros.
Mi silencio me grita ahora que corra, no importa a dónde. Me empuja el silencio a ocultar las lágrimas, me pide que no hable, que no deje hablar, que no escuche. Su silencio me grita a veces. Es su silencio el que no me deja dormir. Su silencio escapa por sus ojos y me entra por el pecho. Y, al final, entre su silencio y el mío sólo quedan palabras...
miércoles, junio 13, 2007
Y PUES... NADA
Para ser sincera, un torbellino de pensamientos contradictorios giraba por mi cabeza. Pero me quede callada. No sabía ni qué contestarme a mí misma, como para intentar verbalizar algo coherente y adecuado… ¿adecuado? Siempre pendiente de no dar un paso en falso, de no enseñar más de lo necesario.
Permanecí tumbada, escuchando esa música que me ponía tan y tan triste. Me gustaba sentirme desgarrada por dentro. Y seguía distante, agigantada, loca, con el recuerdo de mi olvido dentro, pesándome en el alma mi naufragio, hundiéndomee, en un espeso mar de cielos grises. Nada. Que no se puede decir nada.
Quería decir que eso, que lo otro, que a veces sucede que el mundo se complica, se amarga, y ya no sirve nada. Ni hablar de soledad, de insomnio, de locura, ni lamentar a voces el corazón de rana que uno tiene en el pecho. No se puede decir nada ni tanto. Llevaba días pensando en qué decir, en cómo decirlo pero siempre llegaba al mismo sitio. No se puede decir nada ni tanto. Así que me quede callada.
Permanecí tumbada, escuchando esa música que me ponía tan y tan triste. Me gustaba sentirme desgarrada por dentro. Y seguía distante, agigantada, loca, con el recuerdo de mi olvido dentro, pesándome en el alma mi naufragio, hundiéndomee, en un espeso mar de cielos grises. Nada. Que no se puede decir nada.
Quería decir que eso, que lo otro, que a veces sucede que el mundo se complica, se amarga, y ya no sirve nada. Ni hablar de soledad, de insomnio, de locura, ni lamentar a voces el corazón de rana que uno tiene en el pecho. No se puede decir nada ni tanto. Llevaba días pensando en qué decir, en cómo decirlo pero siempre llegaba al mismo sitio. No se puede decir nada ni tanto. Así que me quede callada.
lunes, junio 11, 2007
PERSPECTIVA
Todo era cuestión de perspectiva. “Hacia adelante”, le gritaban “Tira hacia adelante”. Pero ¿dónde está ese “adelante”? No sabía hacia dónde tenía que dirigirse. Continuaba su camino cantando hacia afuera, como siempre, llorando hacia adentro. Su vida era agradable comparándola con otras, pero era escasa frente a sus expectativas.
Resultaba difícil Identificar qué era arriba, qué era abajo, qué estaba bien, qué estaba mal… Sólo estaba allí sin el equipaje que exigen todas las absurdas circunstancias. Se excusó anticipadamente por los grandes y los pequeños errores, por la bella tontería, por la cuerda voluntad de su timidez, esa enorme losa que cargaba desde siempre.
Por eso cuenta que cruzó el camino y callará, como siempre, para que nadie se ría, para que nadie cuestione, para que nadie sepa lo sola que se sentía.
Voy a quedarme a oscuras un segundo para reinventar aquel instante.
Resultaba difícil Identificar qué era arriba, qué era abajo, qué estaba bien, qué estaba mal… Sólo estaba allí sin el equipaje que exigen todas las absurdas circunstancias. Se excusó anticipadamente por los grandes y los pequeños errores, por la bella tontería, por la cuerda voluntad de su timidez, esa enorme losa que cargaba desde siempre.
Por eso cuenta que cruzó el camino y callará, como siempre, para que nadie se ría, para que nadie cuestione, para que nadie sepa lo sola que se sentía.
Voy a quedarme a oscuras un segundo para reinventar aquel instante.
sábado, junio 09, 2007
Tú buceas por el fondo del océano, y yo me escondo en la espuma. Vas por la línea amarilla besando los pasos, al último centímetro te veo en todas partes y en ninguna.
Yo quisiera encontrarte en la espuma sin saber que es un segundo y después nada, si pudiera besar la arena y morirme lo haría en cada ola.
Tú, te escurres por el fondo, yo me muero en cada beso y navego a la deriva del oceano; mientras tu andas pescando estrellas.
Yo vivo en los abismos del oceano; vendrás hasta mi orilla a esperarme y yo seré unicornio azul por besarte.
Ni siquiera un milagro, ni un eclipse, estamos donde se funden los misterios. Yo subiré a la cresta por besarte, tu bajaras a la orilla por tenerme; pero nada basta. Ni un milagro, ni un eclipse.
Yo quisiera encontrarte en la espuma sin saber que es un segundo y después nada, si pudiera besar la arena y morirme lo haría en cada ola.
Tú, te escurres por el fondo, yo me muero en cada beso y navego a la deriva del oceano; mientras tu andas pescando estrellas.
Yo vivo en los abismos del oceano; vendrás hasta mi orilla a esperarme y yo seré unicornio azul por besarte.
Ni siquiera un milagro, ni un eclipse, estamos donde se funden los misterios. Yo subiré a la cresta por besarte, tu bajaras a la orilla por tenerme; pero nada basta. Ni un milagro, ni un eclipse.
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