Llueve.
Justo antes de que llueva siempre hay un crack que no escuchamos, junto antes de que el cielo se rompa. Justo antes de que el sol llore, justo en el instante en el que el cielo se oscurece.
Llega el aviso con el relámpago enmudecido, el que retoma la voz en el estallido del trueno; los cristales vibran, la tierra se estremece.
La tempestad de julio arremete con la brevedad y la intensidad como la fuerza de un amante pasional que termina empapándolo todo de vida.
Pero inevitablemente; todo lo que estuvo a contracorriente al ser guiado por la gota va siguiendo su curso.
La calle se queda desierta y a mi me dan ganas de bajar a recorrerla envuelta en una manta para decirte que vengas a bañarte bajo la lluvia, para llenarnos de barro los zapatos. Me ha tocado ser tormenta y a ti el niño asustadizo a los relámpagos que quiere aprender a saltar charcos.
El cielo está embravecido, por alguna razón ha decidido regarnos y tu no estas aquí, tal vez ni si quiera yo estoy, solo que aun no me dado cuenta.
Llega el aviso con el relámpago enmudecido, el que retoma la voz en el estallido del trueno; los cristales vibran, la tierra se estremece.
La tempestad de julio arremete con la brevedad y la intensidad como la fuerza de un amante pasional que termina empapándolo todo de vida.
Pero inevitablemente; todo lo que estuvo a contracorriente al ser guiado por la gota va siguiendo su curso.
La calle se queda desierta y a mi me dan ganas de bajar a recorrerla envuelta en una manta para decirte que vengas a bañarte bajo la lluvia, para llenarnos de barro los zapatos. Me ha tocado ser tormenta y a ti el niño asustadizo a los relámpagos que quiere aprender a saltar charcos.
El cielo está embravecido, por alguna razón ha decidido regarnos y tu no estas aquí, tal vez ni si quiera yo estoy, solo que aun no me dado cuenta.
La tormenta amaina y el sol se despereza de entre las nubes, a lo lejos tan solo un par de truenos que quieren tener la ultima palabra, en cualquier caso la lluvia siempre limpia.
Llueve.


